Además, a fecha de 30 de junio 2009, los casi 21 millones de conductores que durante estos tres años no han sido sancionados en firme con retirada de puntos recibían 2 puntos extras de bonificación y aquellos que lleguen a 30 de junio del 2012 sin haber cometido en los 6 años anteriores sanciones en firme graves o muy graves recibirán otro punto extra, con lo que su saldo llegará a 15 puntos.
El Gobierno nos presentó el permiso de conducir por puntos como un crédito de confianza que la sociedad española otorgaba a cada conductor, disminuyéndolo cuando un conductor recibiera una sanción en firme por haber cometido infracciones tipificadas como graves o muy graves con pérdida de puntos. Esta misma sociedad española, sean sus individuos conocedores y conscientes o no de ello, concede a los infractores segundas, terceras y cuartas oportunidades de rehabilitación, hecho que queda reflejado en el carácter reeducador del permiso de conducir por puntos. Por ello, cuando un conductor pierde todos sus puntos se le da la oportunidad de reeducarse y, tras un periodo sin permiso de conducir de 6 ó 12 meses dependiendo de si es la primera vez que pierde todos los puntos o ya reincide porque la primera reeducación no fue suficiente, las autoridades les devuelven nuestra confianza tras superar un curso de sensibilización y reeducación vial y una prueba teórica en la Jefatura de Tráfico. Si la pérdida de puntos es parcial su recuperación puede ser vía curso de reeducación o por tiempo sin cometer nuevas infracciones.
Quizás porque la campaña de información y sensibilización apenas cambió y/o eliminó la percepción de muchos españoles acerca de que la guardia civil de tráfico acecha más que vigila y sanciona más que previene, el permiso de conducir por puntos ha contado desde el inicio con muchos detractores, se consideró una nueva medida sancionadora y recaudatoria en lugar de reeducadora y preventiva para reducir los accidentes de tráfico (el permiso por puntos no modificó la tipología de las infracciones, tampoco la cuantía económica de las sanciones).
Hoy apenas hay quien cuestione que el permiso de conducir por puntos ha sido positivo para calmar el tráfico y reducir el número de víctimas mortales, aunque hay quien lo sigue cuestionado y además cree tener sólidos argumentos. Lo cierto es que no hay, o al menos no ha sido divulgado, ningún estudio que cuantifique su aportación individual a la reducción de accidentes, ya que las estadísticas reflejan el resultado de la aportación general. Es por ello que parece exagerado el reconocimiento dado y, conscientemente o no, ha dejado en penumbra otras medidas tan necesarias y valiosas como el propio permiso de conducir por puntos entre las que podríamos destacar:
1. Medidas legislativas claves en vigor:
2. El esfuerzo y trabajo, apenas reconocido, realizado por fundaciones, organizaciones, empresas privadas (entre las que se encuentra Prevensis) y por asociaciones de víctimas de accidentes, si bien estas últimas reciben un mayor reconocimiento a nivel oficial.
3.Las campañas de información y divulgación de mensajes y sensibilización realizadas por la DGT.
Nota: España ha reducido un 44% los accidentes de tráfico en el periodo 2001-2008, pero Portugal los ha reducido en un 47% en ese mismo periodo sin haber implantado el permiso de conducir por puntos.
Lo cierto es que únicamente con el control de la DGT y las policías locales sobre el tráfico no hubiera sido posible reducir las muertes en accidentes de tráfico en la cantidad que muestra la siguiente serie estadística (DGT):

Notas:
1. No obstante, cada año los accidentes de tráfico siguen causando unas 1.000 lesiones medulares (paraplejia/tetraplejia) y 20.000 lesiones cerebrales, cifras que se recogen estadísticamente como accidentes graves.
2. Se sabe que la disminución de las muertes en carretera en 2008 puede atribuirse parcialmente a la reducción del volumen de tráfico como consecuencia de la recesión económica y de la subida del carburante a principios de año (DGT, Resumen del PIN Flash nº 14 del ETSC y del Capítulo 1 del Tercer Informe PIN de Seguridad Vial).
Este resultado es la suma de esfuerzos y eficacia de cada una de las acciones desarrolladas por todos los que en España trabajamos para mejorar la seguridad vial. Entre todos hemos logrado que una gran parte de los individuos que formamos el tráfico (conductores, ciclistas, peatones, agentes de tráfico, servicios de emergencia, etc.), tengamos más conocimiento sobre los riesgos y cómo evitarlos, más sensibilización sobre los problema de salud y medioambiental que causa el tráfico, mayor solidaridad entre los usuarios de la vía, un mejor comportamiento en la conducción y cualquier otro aspecto que ustedes quieran introducir. Si estas fundaciones, organismos, empresas… dejaran de hacer su papel educativo en la sociedad, la DGT volvería a emitir e imprimir series estadísticas ya olvidadas.
La tendencia estadística nos permite afirmar que en España, al menos por ahora, estamos en el camino correcto para seguir reduciendo la siniestralidad de tráfico. Sin embargo, si queremos seguir salvando vidas (no olvidemos que incluso una de las vidas salvadas podría ser la nuestra) uno de los principios que debe regir nuestras actuaciones es “considerar excesivo cualquier número de muertes y, además, que todas ellas son evitables”. La sociedad debe exigir cada vez mayores niveles de seguridad vial y es el ETSC (European Transport Safety Council/Consejo Europeo de Seguridad en el Transporte) el organismo de la EU-27 encargado de trasladar las exigencias sociales a cifras y objetivos específicos y proponerlos para la aprobación de los estados miembros quienes después aplicarán medidas y acciones específicas para su logro. El borrador actual de objetivos considera para el periodo 2010–2020 una reducción del 40% en las muertes por tráfico en adultos y de un 60% en menores (de 0 a 14 años), actuando con prioridad en las siguientes áreas:
y sobre los siguientes grupos de usuarios:
No es este el lugar para entrar en el detalle de las nuevas actuaciones para alcanzar este nuevo objetivo, pero podemos asumir que estarán encaminadas a:
a) Presidencia; asumir y liderar la meta CERO ACCIDENTES. Ejercer un compromiso y liderazgo veraz, fuerte, efectivo y visible, exento de demagogia
b) Diseñar y construir carreteras más inteligentes. Mejorar las infraestructuras existentes eliminando los tramos de alta concentración de accidentes. Transferir el tráfico de las carreteras secundarias a autopistas y autovías.
c) Instalar controles automáticos de velocidad (radares) en las carreteras secundarias (80% accidentes mortales).
d) Planes especiales de seguridad para los conductores de motocicletas.
Nota: Como ciudadanos debemos, sin buscar excusas, cumplir con nuestros deberes y obligaciones, pero también tenemos que exigir al Gobierno un compromiso y liderazgo veraz, fuerte, efectivo y visible, y que aplique medidas técnicas probadas y eficaces para evitar que la vía sea causa (inmediata o de raíz) en algunos accidentes, y que cuando estos sucedan (hay que trabajar sabiendo que siempre van a ocurrir accidentes) las características de la vía no sean la causa directa del agravamiento de las lesiones. Los ciudadanos, siempre deberíamos pedir la corresponsabilidad del Gobierno en aquellos accidentes en los que proceda.