Newsletter Noviembre 2009


Lo otro que un futuro conductor novel debería saber


El objetivo de este artículo es informar a quienes tengan la intención o ya estén en el proceso de obtener su primer permiso de conducción, o de ampliarlo con nuevas clases, o de reciclar sus conocimientos, o simplemente conozcan a una persona en cualquiera de las situaciones mencionadas, sobre aspectos claves previos a considerar para la selección de una buena autoescuela, exigirles una buena enseñanza, y también para reflexionar sobre la actitud con la que debería enfrentarse al tráfico.


¿Qué es un conductor novel?

External ImageConductor novel es cualquier persona, de cualquier edad, que haya superado las pruebas de examen de su primer permiso de conducir. El Reglamento General de Conductores aprobado por Real Decreto 818/2009, de 8 de mayo, establece que con quince años cumplidos se pueda acceder al permiso de conducir AM – que autoriza a conducir ciclomotores de dos o tres ruedas y cuatriciclos ligeros sin acompañantes – y la edad de 18 años, también cumplidos, para acceder al permiso de la clase B. La condición de conductor novel durará todo el primer año y en el que deberá identificarse, ante el resto de los usuarios de la vía, llevando la señal V-13 (L impresa en blanco sobre fondo verde) colocada de forma visible en la parte posterior izquierda del vehículo o simplemente visible en la parte posterior en caso de motos, vehículos de personas con movilidad reducida o triciclos. Conviene saber que la letra “L” es la inicial de la palabra inglesa Learning (aprendiendo) e indica que el conductor de ese vehículo está aún en fase de aprendizaje aunque sin la tutela y acompañamiento del profesor de la autoescuela.


Normativa sobre circulación

El Ministerio del Interior, a través de la Dirección General de Tráfico, es el organismo estatal que regula todo el proceso formativo para la obtención de cualquier permiso de conducir; desde allí se fija la teoría que se ha de impartir, las pruebas prácticas de circulación y maniobras que se han de hacer, suyos son los test de examen que se han de responder, su examinador decide el circuito del examen y las maniobras a realizar durante su recorrido, también fijan las instalaciones adicionales que un coche para prácticas debe disponer sea de autoescuela o de conducción tutelada, las condiciones de la sala de formación y su equipamiento mínimo, etc. Pero le conviene saber que son las autoescuelas quienes oficialmente han recibido de manera oficial la competencia y responsabilidad para llevar a cabo la transferencia de conocimientos al alumno que acude a prepararse para conseguir un permiso de conducir o reciclar sus conocimientos, siendo aspectos muy importantes el de la calidad y eficacia del método que aplican para una eficiente transferencia de conocimientos. Por lo anterior, concluyo que de poco serviría a un futuro conductor, que desea llegar a conducir de forma segura y socialmente responsable, el disponer de buenos manuales si por mala elección acudiera a incompetentes e ineficaces en el arte de transferir – explicar y hacer comprender – el contenido de las normas.


El Reglamento General de Circulación, aprobado por el Real Decreto 428/2003, de 21 de noviembre, dicta las normas básicas qué todo conductor tiene que conocer y cumplir para conducir de forma segura, eficiente y organizada, pero no es objetivo de este Reglamento aportar las explicaciones detalladas necesarias para que los conductores comprendamos las razones por las que obligatoriamente tenemos que respetarlas. De nuevo concluyo que son las autoescuelas donde se debe realizar el proceso eficaz de la transferencia de conocimientos a quienes acuden no sólo para prepararse para el examen de un permiso de conducir sino para llegar a ser un conductor seguro y socialmente responsable. De ahí la importancia de elegir correctamente la autoescuela, lo cual es compatible con aceptar un buen precio o de un autoescuela próxima al trabajo, casa, etc.


Las dos referencias y conclusiones anteriores ya son de gran importancia, pero aumenta aún más la trascendencia al considerar que un conductor se verá obligado a estudiar el Reglamento General de Circulación sólo durante la obtención del permiso de conducir de la clase B, y se lo exigirán parcialmente para la obtención de cualquier otra clase de permiso de conducir. Si se tiene en cuenta que el Censo de Conductores al 31 de diciembre del 2008 cifra en 17.166.265 conductores que sólo tienen el Permiso clase B, del total de 23.657.166 de conductores censados, se puede deducir que aproximadamente el 72,56% de los conductores censados en España sólo han tenido contacto de manera oficial con las normas básicas de conducción al obtener su permiso clase B. A partir de esa fecha se convierte en cuestión personal y voluntaria el reciclarse y actualizarse sobre el ya citado reglamento. Luego es muy importante elegir una autoescuela donde los profesores sepan transferir el conocimiento que encierran los reglamentos aplicables a la conducción.


Los accidentes de tráfico son, año tras año, la principal causa de muerte no natural en adultos y de todo tipo de muertes en los jóvenes. Es decir, conducir, es una actividad que entraña un riesgo elevado aunque muchos conductores la realicen a diario de forma rutinaria Olvidarse de que lo cotidiano también puede ser de alto riesgo es un grande y grave error que en ocasiones se paga con la pérdida de la vida propia o con la de un tercero inocente. Y es por ello llamativo el hecho de que algunas autoescuelas oferten preparación para presentarse a los exámenes de la DGT tras 10 días/sesiones de clases. Si usted está buscando una autoescuela sepa que en 10 sesiones sólo le enseñarán a guiar un vehículo pero nunca a conducirlo responsablemente, que le ensañaran a aprobar pero ni le enseñarán ni le explicarán el Reglamento General de Circulación, que simplemente le podrán delante de los test que con toda la probabilidad le caerán en el examen y realizarán las prácticas que igualmente irán dirigidas a aprobar. Estas prácticas “exprés” de enseñanza serán insuficientes e ineficaces, además de ser de una dudosa ética y respeto con aquellas autoescuelas y profesionales comprometidos con una eficaz transferencia de conocimientos para una conducción segura, eficiente y socialmente responsable.


Seguridad vial

Le conviene saber, y concienciarse, que conducir es más una actividad mental con toma constante de decisiones que una actividad física, y que su aprendizaje es un proceso que se inicia con la educación del individuo en valores y que continua durante toda su vida. La autoescuela, siendo importantísima, sólo es un breve periodo de tiempo durante el cual el futuro conductor toma contacto formal con los aspectos reglados teóricos y prácticos de la conducción. Un conductor es social o antisocial no tanto por pasar por una autoescuela sino por su nivel de educación, que no de cultura, y de respeto hacía la sociedad, y eso principalmente se aprende y aprehende en la familia y en la sociedad. Pero es en la familia donde se sientan las bases y se alimentan algunos rasgos del que más tarde será el conductor que podrá acelerar o frenar ante un ceda el paso con peatones a punto de empezar a cruzarlo o de terminarlo de cruzar.


Por lo anterior, muchos expertos en Seguridad Vial afirman que los individuos conducen cómo se comportan en sociedad. Esta afirmación cobra gran importancia en la actualidad puesto que muchos individuos se sienten capaces y libres para desafiar valores y normas establecidas y respetadas desde hace años, lo que es deseable y necesario para alcanzar una madurez consciente del individuo, pero en no lo es para llegar a transgredir el valor o la norma establecida. Por lo anterior, quizás, hay conductores noveles que identifican el vehículo que conducen con la señal “L”, no dan su conformidad pero lo aceptan como parte del proceso reglado de su aprendizaje, y los hay quienes lo rechazan por considerarlo un señalamiento innecesario, puede que incluso ofensivo, pero también porque la “L” les condiciona la conducción sin poder hacerlo con la supuesta habilidad que creen poseer y a la velocidad limitada impuesta por su condición de nivel.


Si es usted un/a conductor/a novel, reflexione:

  • Llevar la “L”, aunque sea cierto que la identificación pueda poner nervioso al conductor tipo “siempre agresivo sin importar la hora y al lugar al que vaya”, le podrá suponer la ventaja de que otros le concedan mayor atención, espacio de maniobra y prioridad, de ser necesario. Lo anterior en ningún caso debe considerarse como una cesión ante un derecho, es tan solo el carácter preventivo, inteligente y de control de emociones, que debe prevalecer en cualquier conductor responsable.
  • Asimilar las experiencias y el aprendizaje de forma positiva. Todos somos o seremos conductores con experiencia, pero sólo quienes la apliquen positivamente será un conductor seguro. Es, por ejemplo, la actitud del conductor frente a un semáforo en ámbar, si acelera (adquirió la experiencia de forma negativa) si se frena o incluso se detiene (adquirió la experiencia de forma positiva). No permita que lo que sabe sea diferente a lo que finalmente hace.
  • Evitar conducir bajo el permanente “principio de confianza”, creyendo que todos los demás van a respetar las normas. Sepa que muchos conductores el respeto a las normas lo consideran el último recurso. El principio de confianza es tan absurdo como el opuesto, que nos llevaría a un insoportable estado de estrés y tensión. La clave está en conducir aplicando el sentido común a la anticipación de las posibles maniobras invasivas de los otros conductores / peatones (Conducción Preventiva).
  • No caer en el error de anteponer la certeza de la baja probabilidad de sufrir un accidente a la también certeza de que producido el accidente sus consecuencias son impredecibles. Accidentes a baja velocidad han producido daños irreparables en cerebro y medula ósea. Usar siempre y en cualquier asiento el cinturón de seguridad y el reposa cabeza es un seguro anti lesiones.
  • Prevenir las distracciones al volante. Si hay que hacer una llamada por el móvil programar el navegador, guardar un papel en una cartea, fumarse un cigarro, poner un CD, etc. hágalo antes de ponerse a conducir, pero nunca con el vehículo en movimiento. Sepa que expertos en seguridad vial consideran que un accidente con daños materiales es un accidente mortal no consumado.
  • Ser prudente y circular a velocidad adecuada a las condiciones del tráfico, estado de la carretera, condiciones meteorológicas, etc. aunque sea menor a la recomendada y siempre dentro de los límites legales establecidos. Sepa que EuroNcap realiza las pruebas de impacto frontolaterales a 64km/h y las pruebas de impacto laterales a 50Km/h y a 29km/h (depende del tipo de prueba), por lo que nadie puede asegurar que daños podrán sufrir vehículos y pasajeros a velocidades mayores. Consulte la página http://www.euroncap.com/tests.aspx y quedará sorprendido.
  • Los sistemas avanzados de ayuda al conductor aportan un mayor nivel de seguridad, pero si por exceso o abuso se sobrepasa uno solo de los muchos límites impuestos por las leyes de física se producirá el accidente. Es la venganza de la tecnología.
  • Ser un conductor prudente no es lo mismo que ser un conductor obstáculo. No conduzca por el carril central o izquierdo entorpeciendo la fluidez del tráfico, hágalo por el derecho y a la velocidad que considere adecuada.
  • Por último, hay que recordar que conducir es sobre todo una actividad mental de toma constante de decisiones, luego cualquier sustancia – al alcohol y las drogas incluya sueño, cansancio y fatiga – que altere el cerebro también altera el comportamiento y limita la capacidad de reaccionar en tiempo y forma debida. Si no está en las mejores condiciones psicofísicas NO conduzca.


El haber obtenido un permiso de conducir le autoriza por vía administrativa para realizarlo en el tipo de vehículo al que corresponda la licencia (le sugerimos que empiece conduciendo vehículos de baja cilindrada y potencia), pero la verdadera capacitación como conductor la tendrá que ir adquiriendo con el paso del tiempo. Sólo los más arriesgados, a consecuencia de su tremenda ignorancia, lo harán de forma agresiva, irrespetuosa y a veces temeraria. No sea usted uno de ellos, y si va de pasajero/a tampoco permita que nadie le demuestre su destreza con el volante. Para correr están los circuitos cerrados, no los urbanos.


Ponga en su vida “un por si acaso”, o llegará a un “si lo llego a saber”. Que conduzca muchos miles de kilómetros seguros.

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