El objetivo de este artículo es informar a quienes tengan la intención o ya estén en el proceso de obtener su primer permiso de conducción, o de ampliarlo con nuevas clases, o de reciclar sus conocimientos, o simplemente conozcan a una persona en cualquiera de las situaciones mencionadas, sobre aspectos claves previos a considerar para la selección de una buena autoescuela, exigirles una buena enseñanza, y también para reflexionar sobre la actitud con la que debería enfrentarse al tráfico.
Conductor novel es cualquier persona, de cualquier edad, que haya superado las pruebas de examen de su primer permiso de conducir. El Reglamento General de Conductores aprobado por Real Decreto 818/2009, de 8 de mayo, establece que con quince años cumplidos se pueda acceder al permiso de conducir AM – que autoriza a conducir ciclomotores de dos o tres ruedas y cuatriciclos ligeros sin acompañantes – y la edad de 18 años, también cumplidos, para acceder al permiso de la clase B. La condición de conductor novel durará todo el primer año y en el que deberá identificarse, ante el resto de los usuarios de la vía, llevando la señal V-13 (L impresa en blanco sobre fondo verde) colocada de forma visible en la parte posterior izquierda del vehículo o simplemente visible en la parte posterior en caso de motos, vehículos de personas con movilidad reducida o triciclos. Conviene saber que la letra “L” es la inicial de la palabra inglesa Learning (aprendiendo) e indica que el conductor de ese vehículo está aún en fase de aprendizaje aunque sin la tutela y acompañamiento del profesor de la autoescuela.
El Reglamento General de Circulación, aprobado por el Real Decreto 428/2003, de 21 de noviembre, dicta las normas básicas qué todo conductor tiene que conocer y cumplir para conducir de forma segura, eficiente y organizada, pero no es objetivo de este Reglamento aportar las explicaciones detalladas necesarias para que los conductores comprendamos las razones por las que obligatoriamente tenemos que respetarlas. De nuevo concluyo que son las autoescuelas donde se debe realizar el proceso eficaz de la transferencia de conocimientos a quienes acuden no sólo para prepararse para el examen de un permiso de conducir sino para llegar a ser un conductor seguro y socialmente responsable. De ahí la importancia de elegir correctamente la autoescuela, lo cual es compatible con aceptar un buen precio o de un autoescuela próxima al trabajo, casa, etc.
Las dos referencias y conclusiones anteriores ya son de gran importancia, pero aumenta aún más la trascendencia al considerar que un conductor se verá obligado a estudiar el Reglamento General de Circulación sólo durante la obtención del permiso de conducir de la clase B, y se lo exigirán parcialmente para la obtención de cualquier otra clase de permiso de conducir. Si se tiene en cuenta que el Censo de Conductores al 31 de diciembre del 2008 cifra en 17.166.265 conductores que sólo tienen el Permiso clase B, del total de 23.657.166 de conductores censados, se puede deducir que aproximadamente el 72,56% de los conductores censados en España sólo han tenido contacto de manera oficial con las normas básicas de conducción al obtener su permiso clase B. A partir de esa fecha se convierte en cuestión personal y voluntaria el reciclarse y actualizarse sobre el ya citado reglamento. Luego es muy importante elegir una autoescuela donde los profesores sepan transferir el conocimiento que encierran los reglamentos aplicables a la conducción.
Los accidentes de tráfico son, año tras año, la principal causa de muerte no natural en adultos y de todo tipo de muertes en los jóvenes. Es decir, conducir, es una actividad que entraña un riesgo elevado aunque muchos conductores la realicen a diario de forma rutinaria Olvidarse de que lo cotidiano también puede ser de alto riesgo es un grande y grave error que en ocasiones se paga con la pérdida de la vida propia o con la de un tercero inocente. Y es por ello llamativo el hecho de que algunas autoescuelas oferten preparación para presentarse a los exámenes de la DGT tras 10 días/sesiones de clases. Si usted está buscando una autoescuela sepa que en 10 sesiones sólo le enseñarán a guiar un vehículo pero nunca a conducirlo responsablemente, que le ensañaran a aprobar pero ni le enseñarán ni le explicarán el Reglamento General de Circulación, que simplemente le podrán delante de los test que con toda la probabilidad le caerán en el examen y realizarán las prácticas que igualmente irán dirigidas a aprobar. Estas prácticas “exprés” de enseñanza serán insuficientes e ineficaces, además de ser de una dudosa ética y respeto con aquellas autoescuelas y profesionales comprometidos con una eficaz transferencia de conocimientos para una conducción segura, eficiente y socialmente responsable.
Por lo anterior, muchos expertos en Seguridad Vial afirman que los individuos conducen cómo se comportan en sociedad. Esta afirmación cobra gran importancia en la actualidad puesto que muchos individuos se sienten capaces y libres para desafiar valores y normas establecidas y respetadas desde hace años, lo que es deseable y necesario para alcanzar una madurez consciente del individuo, pero en no lo es para llegar a transgredir el valor o la norma establecida. Por lo anterior, quizás, hay conductores noveles que identifican el vehículo que conducen con la señal “L”, no dan su conformidad pero lo aceptan como parte del proceso reglado de su aprendizaje, y los hay quienes lo rechazan por considerarlo un señalamiento innecesario, puede que incluso ofensivo, pero también porque la “L” les condiciona la conducción sin poder hacerlo con la supuesta habilidad que creen poseer y a la velocidad limitada impuesta por su condición de nivel.
El haber obtenido un permiso de conducir le autoriza por vía administrativa para realizarlo en el tipo de vehículo al que corresponda la licencia (le sugerimos que empiece conduciendo vehículos de baja cilindrada y potencia), pero la verdadera capacitación como conductor la tendrá que ir adquiriendo con el paso del tiempo. Sólo los más arriesgados, a consecuencia de su tremenda ignorancia, lo harán de forma agresiva, irrespetuosa y a veces temeraria. No sea usted uno de ellos, y si va de pasajero/a tampoco permita que nadie le demuestre su destreza con el volante. Para correr están los circuitos cerrados, no los urbanos.