Newsletter Enero 2010


Formación en comportamientos seguros en la conducción


Entre el 70 y el 90% de los accidentes se deben a comportamientos inseguros de las personas, con lo que la conclusión más directa se convierte en solución: actuemos sobre el conductor, mejoremos su comportamiento. Sin embargo, esta secuencia tan lógica y casi obvia es tremendamente complicado en su vertiente práctica.


La formación en conducción preventiva (defensive driving) es la actuación más efectiva sobre las personas para mejorar su conducción. La prueba es que estos conceptos se vienen aplicando en los países mas avanzados en materia de Seguridad Vial desde hace mas de 50 años. Los programas formativos en conducción preventiva han logrado reducir de manera constante el número y la gravedad de los accidentes de trafico en países como EE UU, Finlandia e Inglaterra. De hecho, en estos países las Compañías Aseguradoras suelen bonificar (incluso financiar) a los conductores que reciben y se reciclan en cursos de formación preventiva, porque convierten a sus clientes en conductores de baja siniestralidad y por lo tanto mucho mas rentables.


Es evidente que la prevención en general y la conducción preventiva en particular van calando lenta pero progresivamente en las sociedades desarrolladas y acabarán por ser términos popularmente conocidos en un futuro, esperamos, no muy lejano.


Para ayudar a esta difusión, presentamos qué es la conducción preventiva (comportamientos seguros en la conducción) y cómo implantar un programa formativo en este campo en organizaciones empresariales.


Comportamientos seguros: conducción preventiva


Es una actitud, una forma de ser, una forma de conducir que permite evitar los accidentes, a pesar de las acciones de los demás usuarios de la vía y a pesar de las condiciones adversas que se pueda encontrar o afectar al conductor.


La conducción preventiva permite al conductor depender sólo de sí mismo para no tener accidentes y descartar la falsa creencia de que la sempiterna mala suerte es la causante de los accidentes de tráfico. ¡¡Al volante, la mala suerte no existe!!


La conducción es una continua toma de decisiones y la decisión sólo es acertada cuando es la más segura.


Un piloto de Fórmula 1 puede ser extremadamente hábil conduciendo en un circuito, pero si cuando conduce en la calle no toma las decisiones acertadas con respecto al entorno cambiante que le rodea, tendrá más probabilidades de tener un accidente que un conductor poco hábil en el manejo del coche pero que sabe tomar decisiones seguras.


External Image La clave de la conducción preventiva no está en el manejo del vehículo, siempre importante pero no fundamental, sino en la capacidad de la persona para anticiparse a las situaciones. Anticiparse no es derrapar en el último momento y esquivar un obstáculo, sino detectar la situación con tiempo y tomar la decisión segura que permite conducir sin sobresaltos.


Vamos a aclarar este concepto con un caso real: El responsable de prevención de una importante y prestigiosa multinacional, muy orgulloso de las acciones realizadas en prevención de accidentes de tráfico, explicaba ante la sorpresa de algunos lo bien formados que estaban sus conductores:


“un conductor realizaba el viaje de vuelta a casa desde Madrid a León, a las ocho de la noche después de una jornada de trabajo, y se vio envuelto en la siguiente situación: circulaba a 140 km/h por el carril de la izquierda de la A-6 a la altura de Torrelodenes (población que se encuentra a unos 40 kilómetros de Madrid), cuando “¡¡por sorpresa!!” el coche de delante frenó bruscamente hasta detenerse, y gracias a su habilidad y un curso realizado en un circuito consiguió realizar una frenada con esquiva y evitar golpear al coche. ¡¡Qué buenos conductores tengo y qué bien formados les tengo!!”


Ante esta situación, ¿qué es más efectivo? ¿detectar el riesgo a tiempo y actuar con total seguridad o sortear el obstáculo en el último momento?

Veamos las diferencias:


a)Detectar el riesgo

Es ser consciente de los riesgos con los que se enfrenta:


    1. Fatiga intensa: Conduce tras un jornada de trabajo. ¿Sería consciente de que su tiempo de reacción en esas condiciones era de aproximadamente 1,5 a 2 segundos?

    2. Entorno: es de noche y la A-6 en las inmediaciones de Madrid tiene un tráfico intenso, en el que es más que probable encontrarse con una retención. ¿Pensaría en esto el conductor al volver a su casa?

    3. Conducción:

  • Velocidad: 140 km/h no parece la velocidad más segura y más aún por la noche, ya que se debe circular a una velocidad que permita detener el vehículo dentro de la zona visible. ¿Alguien le diría esto al conductor?
  • Recogida de información: los coches no frenan repentinamente porque sí, sino porque se encuentran ante alguna incidencia. Un conductor que mire lejos detectará las posibles incidencias antes incluso que los conductores que le preceden. ¿Sabría este conductor hasta dónde debe mirar a esa velocidad?, y ¿se habrá planteado que debe observar el comportamiento del conductor de delante para ver si es propenso a distracciones?
  • Distancia de seguridad: si un conductor tiene que esquivar al vehículo de delante, es que su distancia de seguridad no es la adecuada. ¿Sabría este conductor que debía circular a un mínimo de tres segundos del coche de delante?


La respuesta a las preguntas que nos hemos hecho es un NO rotundo, porque si no, una persona sensata y preparada como parecía ser este ingeniero, no habría actuado así.


Estos conocimientos tan sencillos y tan fáciles de aplicar son lo que un conductor adquiere de forma práctica y asume con la formación en conducción preventiva, y son los que le permitirían circular con total seguridad.


b) Sortear el obstáculo:

Es circular ajeno a cualquiera de los riesgos anteriores, y quedar en manos de cómo frene el coche de delante, porque: ¿qué habría ocurrido si hubiese frenado más bruscamente aún?, y ¿si no hubiese frenado?, ¿qué habría hecho nuestro ingeniero y hábil conductor?.
Tal vez ni habría llegado a frenar y estaríamos hablando de otro final.


En definitiva, no depende de sí mismo, su seguridad está en manos de los demás, ahora sí es cuestión de suerte.


Aplicar la conducción preventiva y desarrollar hábitos seguros de conducción implica conocer y practicar ciertas técnicas cada día, cada kilómetro. No es una labor fácil, pues no es sencillo cambiar la actitud de las personas, pero salvar vidas hace necesario realizar esfuerzos.


Las técnicas de conducción preventiva


External Image El ser humano está preparado para circular a velocidades no superiores a los 5 km/h (velocidad a la que se camina), con lo que la conducción de un vehículo supone un esfuerzo que supera la capacidad de nuestra vista y nuestro cerebro. En un minuto de conducción, se toman entre 60 y 100 decisiones, decisiones que marcan el destino de una persona.


Aplicando las técnicas de conducción preventiva, conseguiremos no dejar nada al azar y paliar nuestras limitaciones intrínsecas. La conducción preventiva estructura de una forma lógica el proceso de la conducción y sus técnicas se basan en tres principios:


    1. La recogida de información:
    Saber obtener toda la información, distinguiendo cuál es la relevante y aprovechando nuestro limitado sistema visual, sin olvidar que el oído también juega un importante papel.

    2. La anticipación:
    Una vez que tenemos la información, es fundamental saber analizarla, para poder tomar la decisión más segura y a tiempo. Esto sólo es posible si adaptamos la velocidad y nos preparamos para actuar.

    3. La gestión del espacio:
    Debemos guardar y gestionar sistemáticamente un espacio alrededor del vehículo, en función de la información recogida y su análisis, pues mantener un margen de seguridad nos permitirá actuar sin sobresaltos.


La cotidianeidad de la conducción de turismos ha restado importancia a estos principios y la mayoría de los conductores conduce de forma automática, sin ser consciente de que está en sucesivas situaciones de riesgo y sin hacer nada por evitarlo.


¿Por qué no realizar formación en pista o “conducción segura”?


Todo programa de seguridad en la conducción se debe iniciar con el cambio de actitud de sus conductores y ello se consigue únicamente con la formación en conducción preventiva. Posteriormente se puede completar con formaciones de conducción en situaciones de emergencia (conducción evasiva), pero no antes, le explicamos por qué:


  • Los expertos en Seguridad Vial lo desaconsejan
Los expertos en Seguridad Vial de EE.UU., Finlandia, Inglaterra, etc (ponencias de jornadas de Attitude 2004) desaconsejan realizar la formación en circuito (conducción evasiva), basada en la actuación en caso de perdida de control del vehículo, y no completarla con cambios de actitud (conducción preventiva), ya que está demostrado estadísticamente que incrementa la siniestralidad.

La formación en circuito, conducción evasiva, sólo es efectiva tras un proceso de cambio de comportamiento.


  • La experiencias de nuestros clientes lo demuestran
Prevensis ha comprobado en sus clientes que esto es así, empresas que antes de empezar programas de comportamientos seguros con Prevensis, realizaban formación en “conducción segura”, su siniestralidad se incrementaba cada año.


  • Conducción preventiva frente a conducción evasiva
Si estos datos aún no le convencen a lo mejor esta comparativa le ayuda a entender por qué no realizar formaciones en “conducción evasiva o segura”:


External Image


Cómo implantar un programa de conducción preventiva.


En una organización empresarial, ya sea pública o privada, desarrollar hábitos seguros en los conductores no depende de sólo de éstos. Requiere una fuerte cultura de Seguridad y Prevención en la organización y una gran implicación, para conseguir el objetivo final:


Hacer que valores en seguridad de la organización sean hábitos de vida en los trabajadores.


Las fases que nos acercan a esa realidad son:


    1. Definición y difusión del compromiso con la seguridad en la conducción y en particular con la conducción preventiva.

    2. Conocimiento: formar e informar a las personas (de forma interna o externa). Definir claramente el plan de formación adecuado y asegurar que se adapte a la situación real de la empresa y al trabajo de sus conductores.

    3. Seguimiento de la eficacia de la formación, en tres sentidos:

- Reducción en el número de accidentes.
- Análisis de los resultados de las observaciones de la conducción y su evolución.
- Aplicación real de la conducción preventiva: auditorías externas.


    4. Participación: implicar a las personas en la cultura de la seguridad mediante concursos, campañas de educación vial para familiares de conductores, sondeos de opinión...

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