Newsletter Junio 2010
El control de alcoholemia en la empresa.
Derecho del trabajador o deber del empresario
Un Caso real en una empresa: COMPROMISO Alcohol 0,0.
La alta dirección de una multinacional petrolífera decidió en 1997 incluir en su Política General de Seguridad el compromiso “ALCOHOL CERO”, con el objetivo de eliminar cualquier accidente laboral en el que el alcohol estuviera implicado como causa inmediata.
(Alcohol Cero; significó el desarrollo y aplicación de normas internas de gestión y control dirigidas a evitar que cualquier empleado propio o contratado se presentara al trabajo con nivel de alcohol en sangre mayor que cero, así como su posesión y/o consumo durante la jornada de trabajo).

A consecuencia del compromiso adquirido por la alta dirección de la multinacional, las políticas de seguridad de cada país donde operaba tuvieron que recoger el compromiso y, de nuevo, ser firmadas por el presidente local y por cada director como acción inequívoca de respaldo. Lo anterior, a su vez, llevó a analizar la idoneidad y eficacia de las medidas de prevención del consumo de alcohol ya en aplicación, y al desarrollo y aplicación de algunas nuevas, todo ello a fin de hacer llegar el compromiso y las normas a todos los empleados y verificar que el nuevo entorno laboral proporcionaría índices de frecuencia de accidentes mejorados, lo que ayudaría a la alta dirección alcanzar sus objetivo.
En España, donde el transporte y distribución por carretera de las sustancias clase 2, 3, 9 (ADR) así como de lubricantes y otros derivados era efectuada en su mayor parte por empresas contratistas, la aplicación del compromiso “ALCOHOL CERO” representaba un desafío, no se trataba de seguir ampliando el número de normas escritas para prevenir la conducción bajo los efectos del alcohol sino dar a las ya existentes un sentido práctico e ir, paso a paso, haciendo posible la implantación de un programa de realización de test de alcoholemia y de control de los resultados.
(Los únicos de test de alcoholemia que entonces pasaban los conductores eran los realizados por la Guardia Civil de Tráfico en caso de accidente o control).
Las reuniones de grupo: la clave del éxito
Para que el nuevo proceso resultara plenamente conocido y comprendido y, así, poder contar desde el principio con la participación y colaboración del mayor número posible de empleados, se llevó el tema a las reuniones de grupo de seguridad, las cuales constituyeron la plataforma básica e imprescindible de información, concienciación y eliminación de obstáculos. Además, sin excepción, gerentes y consejeros de seguridad recibieron formación de choque de tres días de duración sobre el Factor Humano, y un día los conductores. Todos siguieron recibiendo formación periódica sobre los peligros y riesgos que amenazaban su seguridad.
Un primer nivel de reunión de grupo se mantuvo entre los distintos negocios de la multinacional, el fin era asegurar que no había fisuras internas ni en la interpretación ni en el alcance del compromiso, así como acordar y asegurar un único mensaje hacia los transportistas.
Un segundo nivel de reuniones de grupo de seguridad se llevó a cabo con todos los gerentes, consejeros de seguridad y formadores internos de las empresas transportistas. Estas reuniones estuvieron lideradas por el responsable de seguridad de la multinacional, siempre respaldado por las direcciones locales afectadas. En este nivel de reunión se explicó y debatió (todos recibieron el mismo mensaje y todos pudieron participar en el mismo foro) el contenido e idoneidad de las normas escritas y el alcance del proceso, así como las posibles dificultades de implantación en cada empresa. El objetivo se fijó desde un principio claro e innegociable, pero el camino para alcanzarlo podía ser adaptado por cada empresa (aportación de soluciones por cada organización a un único problema que afectaba en distintos grados y dificultades).
Un tercer nivel de reuniones de grupo de seguridad se produjo a nivel de las empresas de transporte; se realizaron tantas reuniones como fueron necesarias, incluso en bases en las había un único conductor / trabajador afectado. Las reuniones estaban dirigidas por la gerencia de la empresa y apoyada por el responsable de seguridad del operador contratante. La agenda de las reuniones contenía; identificación del problema del alcohol en la conducción, información sobre las normas preventivas, debate sobre el conjunto del problema, y eliminación de obstáculos, entre los que se encontraban; la posible influencia que la empresa podría ejercer sobre los hábitos y costumbres de los conductores previo a su entrada al trabajo y en los tiempos de descanso entre periodos de conducción; la aparente desconfianza hacia el colectivo de conductores; la petición de voluntariedad al conductor para someterse al test de alcoholemia, no había norma legal que les obligara pero tampoco que impidiera a la empresa llevarlos a cabo en la jornada laboral; y la realización de la prueba (dónde y cómo).
Resultados logrados
El resultado de las reuniones de grupo, más tarde consolidado por la aportación de la formación, fue la inmediata asimilación y usencia de rechazo de las normas por parte de los trabajadores, e incluso en algunas empresas se inició la realización de los test de alcohol en el corto plazo. No obstante, en algunas empresas la realización de los test de alcoholemia se llevó a negociación en el convenio.
Los resultados más importantes para la seguridad fueron:
- Todos entendimos mejor el problema del alcohol en la conducción.
- Todos nos comprendimos más y mejor.
- Los conductores comprendieron que la aplicación de las nuevas medidas y la realización de los test no era cuestión de desconfianza en el colectivo, sino la solución al problema generado por unos pocos que suponían un grave riesgo para la empresa y el conjunto.
- Se entendió mejor que las normas legales eran el mínimo a cumplir, y que a veces no resultaban suficientes para resolver de manera satisfactoria el problema.
- Se redujo el número de accidentes y, por tanto, los gastos de la no seguridad. Desde el año 1997 hasta el 2006 sólo un conductor dio positivo en un control de alcoholemia tras un accidente. Ningún otro conductor dio positivo en los controles de alcoholemia efectuados por las empresas.
El E.T.S.C. (European Transport Safety Council) en sus PRAISE reports nº 2 y 3 del 2010
www.etsc.eu/PRAISE-publications.php pone como ejemplo a una empresa que incorporó alcolocks a su flota de camiones y a otras que llevan a cabo reuniones de grupo de seguridad como herramienta para dar y recibir información a / desde los trabajadores.
(Tecnología no disponible en 1997).