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La gestión del riesgo en el transporte por carretera y la formación del conductor profesional seguro


Uploaded Image: AccidenteCamion264x280.jpgHace unos años, quizás en 1994, durante la celebración de una sesión de formación de seguridad a conductores profesionales de mercancías peligrosas por carretera, y cuando la filial española de la multinacional para la que trabajaban reportaba al grupo uno de los peores índices de accidentalidad en la actividad de transporte y distribución de mercancías peligrosas. por carretera, algunos de aquellos conductores preguntaron las causas por las que sus índices eran peores que los de las empresas de otros países que trabajaban para la misma multinacional.
La respuesta fue que eran muchas las causas, pero que la mayoría de ellas se debían a la falta de formación en los aspectos del Factor Humano. Aquella respuesta, aunque cierta, era incompleta, ya que no se les mencionó que las otras causas, aún más importantes, procedían de la falta de gestión de seguridad en el transporte en sus empresas. En la actualidad, tras años de gestión de riesgos y entrenamiento de conductores, aquellos mismos transportistas reportan a la multinacional los mejores índices de accidentalidad, o estaría mejor dicho de seguridad ante su bajísima accidentalidad, y, sin dudarlo, excelentes en cualquier benchmarking que se realizara.

Aplicación de la ley
La aparición y aplicación de la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales y el posterior y paulatino goteo en la adaptación de la legislación a la mayor exigencia social de salud y seguridad en el marco laboral, permite afirmar que la gestión de seguridad en el transporte para la prevención de accidentes no es una opción que la gerencia pueda tomar o dejar, es sobre todo una obligación legal, y en muchos casos también una obligación que emana de la propia Responsabilidad Social Corporativa.

Sistemas propios de gestión de riesgos
Las gerencias pueden optar por satisfacer lo requerido por Ley, considerando este nivel como básico o de entrada; o por desarrollar su propio programa de gestión de riesgos. Con la primera opción salvará los principios legales, pero probablemente siga con un inaceptable nivel de accidentalidad. Con la segunda, además de cumplir con los principios legales, conseguirá una mayor eficacia en la identificación, control y eliminación de los riesgos laborales, mayor reducción de accidentes e incidentes, menores costos y por tanto menor exposición a las pérdidas económicas, menos interrupciones en la productividad y por consiguiente mayor productividad, más fiabilidad, calidad, mejora en los procesos, mayor cultura de seguridad, más eficacia y confianza en sus conductores, mejor imagen frente a terceros, etc..


Cero accidentes como meta
Desde el punto de vista de la prevención de accidentes en carretera es recomendable que la gerencia acepte trabajar de acuerdo a la meta y filosofía preventiva de CERO ACCIDENTES. Sin embargo, con más frecuencia de la deseada, la meta se confunde con el objetivo y la filosofía con el programa de gestión, levantándose barreras insalvables en las mentes de muchos gestores. Creemos que si un deseo nace sin ambición, el resultado será pobre desde la cuna hasta la sepultura. Lo que se afirma es que sin buena gestión, ni se lograrán ni se mantendrán buenos niveles de seguridad.


Cada gerencia debe decidir el nivel de gestión que es capaz de llevar a cabo sin que ello signifique un ahogo burocrático y administrativo. Lo más acertado es gestionar desde un principio calidad y seguridad aprovechando las sinergias que cada una de ellas generan. Para empresas con gestión más sofisticada y avanzada disponer de un Sistema de Gestión Integrada de Calidad, Seguridad y Medio Ambiente, es lo más recomendable.


Decida la gerencia el nivel de gestión de seguridad que decida, sería conveniente que se anclara en los siguientes tres pilares:

Programa de Gestión de Riesgos y Prevención de Accidentes en el Transporte por Carretera


  • Administración y liderazgo del programa.
  • Identificación y evaluación de los riesgos específicos del transporte por carretera.
  • Objetivos anuales. Establecimiento y seguimiento.
  • Normas y reglas de operaciones.
  • Formación y entrenamiento. Identificación, planificación y desarrollo, evaluación de su eficacia.
  • Investigación y análisis de todos los accidentes e incidentes.
  • Plan de Contingencia y Emergencia para casos de accidentes.

Formación y entrenamiento


  • Formación Inicial (a recibir por el nuevo conductor antes de ser autorizado a trabajar):
    • Inducción a la cultura de seguridad de la empresa,
    • Reglas, normas y procedimientos de seguridad en las operaciones
    • Conducción Preventiva. Defensiva y económica (teórico y práctico)
  • Formación intermedia (a recibir por el conductor en los seis primeros meses de permanencia en el puesto de trabajo):
    • El Factor Humano y comportamientos seguros en la conducción (Alcohol, drogas, cansancio, sueño, fatiga, teléfono móvil, navegador GPS, tabaco, etc.)
    • Perfeccionamiento de la conducción. Prácticas de antivuelco en circuito y funcionamiento de los sistemas de seguridad activa y pasiva de su vehículo (teórico y práctico)
  • Formación avanzada (a recibir por el conductor dentro del año una vez recibida la formación intermedia):
    • Identificación y control de riesgos en el entorno laboral
    • Primeras actuaciones en caso de accidentes Primeros auxilios, extinción de incendios, alerta a las autoridades)
    • Planificación de formación de reciclado y nuevas materias

Evaluación periódica de la implantación y cumplimiento del programa de gestión.


De la misma manera que antes se afirmaba que sin gestión, ni se puede lograr ni mantener un buen nivel de seguridad y de prevención de accidentes, también se señala que no es posible lograr una eficaz y duradera reducción de accidentes sin la adecuada formación y entrenamiento continuo de los conductores.
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