Newsletter Diciembre
Vacaciones de Navidad y conducción
Diciembre no sería un mes diferente al resto, si no fuera por las vacaciones navideñas. En ellas concurren un sinfín de circunstancias que las hacen muy especiales; viajes para visitar a quien corresponda, fiestas por el año que acaba y por el que entra, regalos que hacemos y que nos hacen, comidas y cenas, y lo que se nos ponga por delante, e incluso para algunos afortunados la suerte otorga premios en la lotería de Navidad, y en la del Niño. Vamos, lo de todos los años: Salud, Paz y Prosperidad.
Pero, por el contrario, hay también a quienes este tiempo les trae malos recuerdos, tantos que si pudieran borrarían las Navidades del calendario, o harían que pasaran como una exhalación. Imposible, los días tienen 24 horas, y cuanto menos los deseamos más parecen durar.
Sean cuales quieras que sean los motivos de alegría y celebración, o de tristeza y depresión, a lo largo de estas dos semanas viviremos circunstancias que para unas pocas personas constituirán un verdadero coctel de emociones que no siempre mantendrán bajo control.
Más de 6 millones de desplazamientos
Cuando hablamos de seguridad vial, por lo general, somos partidarios de ofrecer pocas cifras y estadísticas de accidentalidad en parte debido a que la mayoría carecemos de referencias válidas para interpretarlas adecuadamente y porque rara vez nos vemos incluidos en las mismas. Tremendo error; si somos conductores a algunos de nosotros se nos estropearán las vacaciones por un estúpido accidente de tráfico, bien como conductor, como acompañante, como peatón, o como tercero involucrado. ¡Lástima!
En las dos semanas que duran estas próximas vacaciones navideñas se producirán unos 6 millones de desplazamientos por carretera y un incontable número en zonas urbanas e interurbanas. En la inmensa mayoría, los conductores estarán en buenas condiciones psicofísicas y realizarán una conducción segura, sólo un reducido número de conductores “alterarán” las necesarias buenas condiciones y aumentarán el riesgo de sufrir un accidente por: consumir alcohol y conducir, consumir drogas y conducir, conducir bajo los efectos del cansancio y tras permanecer largo tiempo sin dormir o hacerlo insuficientemente. Por una u otra razón habrá quien se muestre agresivo frente al volante, o dicho de otra manera, serán primero agresivos con ellos mismos y más tarde con los demás, y también habrá quien conducirá distraídamente por desarrollar cualquier tipo de actividad a la par que conduce: hablar por el móvil, programar el navegador GPS, maquillarse, etc. Estos conductores causarán la mayoría de los accidentes.
Todos ellos tienen un común denominador; son potencialmente asesinos.
¿Qué podemos hacer, que ya no hayamos hecho, para evitar los accidentes?
Seguir intentándolo, poniendo una y otra vez cada cosa en su sitio.
Con carácter general, las excepciones confirmarán la regla, los conductores del “YO controlo” mi cansancio, mi sueño... serán los que sufran y ocasionen más accidentes durante los desplazamientos de largo y medio recorrido. Los conductores de trayectos urbanos e interurbanos sufrirán más accidentes por haber consumido alcohol y/o drogas. ¿Y dónde sufrirán los accidentes los conductores distraídos? Estos lo tienen más fácil, los podrán sufrir en cualquier parte.
Los lectores que hayan llegado hasta aquí, se podrán preguntar ¿y qué diferencia hay con el resto del año? Pues la diferencia es que las navidades brindan mayores ocasiones para consumir más alcohol, más drogas, realizar cualquier mezcla de alcohol con medicamentos o con drogas, mantener una mayor actividad laboral o de ocio, descansar y dormir menos de lo necesario, etc. y todo ello supone añadir más probabilidades de accidente a una actividad de por sí peligrosa.
Tolerancia Cero
Honestamente, las causas inmediatas de los accidentes están en la mente y conciencias de todos, y desde luego en la de aquellos conductores que las transgreden a cada oportunidad, pero rara vez se menciona la excesiva TOLERANCIA existente como una de las mayores causas de la accidentalidad. Tolerancia es la que se ejerce desde el ministerio correspondiente, permanentemente incapaz de introducir planes de educación vial en las etapas escolares, pero que con frecuencia nos regala una nueva normativa sancionadora. Actúan sobre las consecuencias, manteniendo intactas las causas, salvo que aceptemos que la normativa y los radares forman parte de la asignatura de seguridad vial. Otra importante causa de accidentalidad es la inexplicable tolerancia de los acompañantes con los conductores potencialmente asesinos (padres, amigos, parejas, etc.) quienes podrán pensar que tal como el conductor “se conduce” se da un empate técnico entre las probabilidades de sufrir un accidente o llegar a salvo.
Pero parece que el empate es un buen resultado para muchos; aguantan el tipo y cambian de color en lugar de pedirles que conduzcan con mayor prudencia, sin tantos riesgos, o simplemente que se detengan para bajarnos. Más tolerancia diaria es la que muestran las policías locales y de tráfico ante los conductores que delante de sus propias narices muestran comportamientos agresivos y sancionadores; conductor y/o acompañantes con cinturón de seguridad desabrochado (claro, igual que la mayoría de ellos), excesos de velocidad, uso del móvil fuera del la plataforma de manos libres, manipulación del GPS con el vehículo en marcha, etc. Su eficacia aparece en los controles y en campañas. Y por último, por no aburrir, está la tolerancia que muestra la sociedad con este tipo de conductores, es suficiente con, ni ser, ni conocer a las víctimas de los accidentes. Todos los años fallecen unas 3.500 personas y se dan unos 1.000 nuevos casos de paraplejias y tetraplejias a causa de los accidentes de tráfico. ¿Les conocemos? No. Pues entonces como si no hubiera ocurrido nada. Sólo se manifiestan y de manera contundente las asociaciones de de este tipo de victimas. Esto es incívico.
Concluyendo
Si se va a conducir, alcohol CERO, drogas CERO. Descansar y dormir lo suficiente antes de emprender un viaje. Conversaciones de teléfono antes o después de conducir. Programar el GPS antes de poner el coche en marcha, y parar en lugar seguro para reprogramarlo. Frente a la agresividad, mostremos educación al volante. Si el conductor no entra en razones, mejor no le acompañes en un viaje que probablemente sea sin retorno.
Vivimos en la cultura FAST, todo rápido e inmediato. Reflexionamos y prevenimos poco, por contra somos más intuitivos y desconcertantes.
Repetimos; Salud, Paz y Prosperidad, pero que dure toda nuestra vida.
Feliz Navidad.