Newsletter Enero 08
Carta abierta a la Seguridad Vial para 2008
Estimado lector;
A la publicación de esta Carta Abierta, tras haber dejado atrás las festividades y vacaciones navideñas, estaremos ya inmersos en la vida cotidiana del nuevo año a la que habremos añadido los deseos pedidos, en tantas ocasiones, como se nos hayan presentado. Que se cumplan todos, pero por favor hagan algo para ello, ya saben “A Dios rogando, y con el mazo dando.”
En esta Carta Abierta a la Seguridad Vial damos nuestro punto de vista sobre los actuales límites de velocidad, también sobre el concepto de evitabilidad frente al de culpabilidad en los accidentes, y compartimos nuestros deseos para este nuevo año. Con ello, como con cada News Letter, perseguimos aumentar la conciencia individual sobre los problemas del tráfico, y lograr unos comportamientos más seguros en la conducción, con el fin de evitar los sufrimientos ocasionados en cada accidente.
La crítica en política es siempre necesaria, imprescindible si es constructiva. La autocritica lo es aún más, desconocemos si la practican nuestras autoridades en los asuntos de Tráfico y Seguridad Vial, por lo que intentaremos hacerles llegar la nuestra, convertida en opinión razonada. No consideramos válida ni la crítica ni la opinión sin argumentos, respetamos cualquier opinión argumentada, aunque difiera de la nuestra.
El tráfico ha cambiado. Es la consecuencia natural de innumerables aspectos entre los que podríamos destacar la mayor necesidad de desplazamiento de las personas, el aumento y mejora de la tecnología instalada en los vehículos, la mayor seguridad en las carreteras debido a mejores diseños, mejores sistemas de construcción y mejores materiales empleados, los cambios en la normativa legal aplicable que ha influido en los comportamientos de los conductores, etc. Lo que parece no haber cambiado, o al menos no lo suficiente, es nuestro sistema de obtención del carné de conducir. Hay ruido de cambios, aunque aún lejanos. El actual sistema, impuesto a las autoescuelas por la DGT, da prioridad a la motricidad de la conducción sobre el Factor Humano. Este sistema vigente es del pasado, ofreciendo resultados pretéritos e inaceptables para la sociedad del presente, por lo que se trata de corregir a base de nuevas normas legales que complementan y sancionan los malos hábitos y comportamientos de los conductores, que curiosamente apenas se enseñaron en las autoescuelas. De locos, y así cualquiera.
Reducción de accidentes
A pesar de lo anterior, y también como consecuencia de ello, lo cierto es que España entró hace años en la tendencia de reducción de accidentes de tráfico y muertos, así lo muestran las cifras del 2.006 con respecto las del 2.003;
- Los muertos se redujeron en 1.296 (24%). En Francia, en ese mismo periodo, se redujeron en 1.349 (22,27%), siendo un país con el sistema del carné por puntos rigurosamente implantado. En Portugal se redujeron en 573 (37,16%), sin disponer del carné por puntos.
- Los muertos, por cada millón de habitantes, se redujeron del 128 a una cifra muy cercana al 90.
Mientras tanto, en ese mismo periodo, el parque automovilístico creció en 3.361.731 (11,78%) vehículos, y el de conductores lo hizo en 1.761.898 (7.4%)
Y nos atrevemos a aventurar que la cifra de muertos en carretera (no incluye en ciudad) del 2.007 (contados a 30 días desde la fecha del accidente de tráfico) volverá a bajar hasta situarse cercana a los 3.000. Pero nadie ve, salvo las víctimas y sus allegados, que cada año los accidentes de tráfico dejan un número cercano a los mil nuevos parapléjicos y tetrapléjicos. En las estadísticas rezarán como heridos graves. Hay esperanza, pero no puede haber alegría.
Límites de velocidad
Recientemente se ha reabierto el debate, siempre latente, sobre los ilógicos límites de velocidad en las carreteras españolas. Los límites legales no son ni más ni menos que límites administrativos, y lo que desde el debate se pide es que estos límites sean variables en función de las circunstancias del tráfico, las condiciones meteorológicas, y las características de la carretera. Estas peticiones las realizan instituciones tan serias y reputadas como la ATC (Asociación Técnica de la Carretera), el IRC (Asociación Mundial de la Carretera), el señor Björnulf Benetov, como portavoz del grupo de expertos técnicos que colabora con el Ministerio de Fomento y a su vez director general de Euroconsult, y un ex director general de la DGT, por cerrar un listado cada vez más amplio. Otros grupos, por el contrario, piden simplemente que los límites se reduzcan. Cualquier postura dirigida a evitar accidentes de tráfico merece ser respetada, pero para este último grupo algunas reflexiones:
- Francia, Italia, Alemania, por sólo citar a tres de los países de nuestro entorno, tienen límites de velocidad más amplios que España, con un parque automovilístico y de conductores notablemente superior al de España y con una tasa de mortalidad por accidente de tráfico bastante inferior a la nuestra.
- En España, el límite legal de velocidad máxima en autovías y autopistas está en 120 kilómetros por hora, haga sol o llueva, pero la DGT sanciona si se exceden los 133 km/h.
Según la DGT el 3% de los accidentes de tráfico se deben a una velocidad excesiva, a pesar de que el 85% de los conductores superan los límites de velocidad entre 10 y 25 km/h. El conductor tiende a circular a la velocidad que objetivamente consideran segura en función de las circunstancias, sea a 80 ó a 140 km/h.
Que cada cual juzgue con libertad de conciencia, pero con información real, sin sesgos emocionales. Y que nadie considere que lo anterior es patente de corso, estamos obligados a respetar los actuales límites de velocidad.
A las peticiones realizadas por los grupos de expertos, nos permitimos añadir una que creemos no incluida; que las administraciones competentes puedan también sancionar al conductor que, aún conduciendo dentro del límite legal de velocidad, se pone y/o pone a terceros en riesgo grave e inminente de accidente.
El factor humano
Todos conocemos la gran capacidad de divulgación de los medios de comunicación, por ellos nos enteramos de todo lo que es noticia, y los accidentes de tráfico lo son diariamente. Pero se debería reflexionar sobre la precisión y fiabilidad del origen de la noticia, sin matar al mensajero. Nos cuestionamos si es tan raro el accidente de tráfico en el que exista otra causa directa o indirecta distinta a quien conducía el vehículo o uno de los implicados. Posiblemente se deba a la inmediatez con la que hoy en día se dan las noticias, sin embargo, que solo quien conduce sea el responsable del accidente resulta incierto e increíble. Está demostrado que entre el 90 y el 98% de los accidentes de tráfico tienen como causa principal o secundaria el fallo humano. Pero fallo humano también lo cometió quien permitió que la vía estuviera en mal estado de uso por falta de mantenimiento, quien permitió que se instalaran guarda raíles con perfiles agresivos en lugar de otros menos lesivos, quien permitió señalizar o balizar las obras de manera imprecisa e incorrecta, quien permitió el encharcamiento de agua sobre el que se hizo aquaplaning, y así un largo etc. El conductor, puede ser el responsable de muchos accidentes, pero habrá ocasiones en los que sea más bien la víctima, y en otras en los que la responsabilidad debería ser compartida, sin tener que llegar a juicio.
Estos mismos medios de comunicación, con sus artículos también marcan tendencias de opinión y finalmente de actuación, es decir, tienen en su mano una poderosísima herramienta para generar educación vial. Quizás sea un motivo insignificante de venta, pero podría salvar muchas vidas. Deberían encontrar el equilibrio entre la ética y la estética. Las víctimas que aparecen en sus fotos no son anónimas, tienen nombre y apellidos, aunque no se den.
Las personas rompemos barreras y progresamos cuando encontramos una explicación para ello. Con carácter general, cuando se sufre un accidente se analiza más la culpabilidad y no tanto si el accidente se pudo evitar. Lo prioritario, siempre, es evitar el accidente. Ceder el paso, aunque tengas prioridad, es positivo si con ello se evita, el tiempo perdido es inapreciable. Las aseguradoras establecerán a posteriori la culpabilidad y responsabilidad. Los medios de comunicación tendrían en este cambio de pensamiento una gran oportunidad de crear aún más valor y utilidad.
Nos gustaría creer que nuestros gobernantes tienen capacidad de influir, sino de poder, frente a los fabricantes de automóviles. En sus anuncios, estos últimos, nos hablan de la eficacia de sus tecnologías; que si controlan en todo momento la trayectoria del vehículo a pesar de la actuación incorrecta e imprecisa del conductor, que si detienen un coche en un reducido espacio antes nunca imaginado, que si contaminan CERO, etc. Pero a la hora de comprar un coche, o pagas, o te llevas lo más básico, que por fortuna en la mayoría ya incluye ABS. FITSA (Fundación Instituto Tecnológico para la Seguridad del Automóvil) en sus guías técnicas de libre consulta en su web, describe uno a uno los elementos de seguridad activa y pasiva tecnológicamente ya disponibles, y cuantifican en porcentajes las víctimas que se podrían salvar con cada uno de ellos. Sin caer en el simplismo nos preguntamos si nuestro gobierno podría emprender acciones encaminadas a que todos y cada uno de los vehículos que se vendan en España monten de serie ABS, control de estabilidad, reposacabezas activo y cinturones con pretensores y avisador de uso. No es mucho, porque sí serían muchas las vidas salvadas.
Nuestros 12 deseos
Por último, nosotros también hemos pedido deseos para este año y los queremos compartir con nuestros lectores, sin cuya ayuda nada podremos conseguir. Allá van, en forma de un deseo por mes:
- Que aprendamos a controlar nuestros peores impulsos al volante y los sustituyamos por educación y cortesía.
- Que aprendamos a comportarnos en el tráfico como personas responsables, más que como virtuosos del volante.
- Que aprendamos a calcular el tiempo necesario para realizar un trayecto. Que no podemos salir tarde, ahorrar tiempo con una conducción agresiva para llegar a la cita a la hora acordada.
- Que aprendamos a decir “PÁRATE” al conductor que no esté en buenas condiciones por haber bebido alcohol, consumido drogas, estar cansado o con sueño excesivo, etc.
- Que aprendamos que un vehículo en movimiento no es ni oficina, ni camerino de belleza. Que hablar por el móvil, tomar notas, leer mensajes, programar el GPS, pintarse o darse los últimos retoques… se hace antes o después, nunca durante la conducción.
- Que aprendamos a mantener el vehículo PARADO hasta que todos los ocupantes tengan el cinturón de seguridad correctamente abrochado y los niños ocupen su sistema de retención.
- Que aprendamos a presentar nuestras quejas por escrito ante las autoridades competentes y dejemos de quejarnos inútilmente entre nosotros.
- Que las autoridades aprendan que una promesa electoral sobre Seguridad Vial no es un deseo, sino una obligación.
- Que las autoridades cumplan también las normas de circulación; que lleven los cinturones de seguridad abrochados, que respeten los límites de velocidad, etc.
- Que las autoridades incluyan la Educación Vial desde la primera etapa de la enseñanza obligatoria.
- Que las autoridades utilicen los transportes públicos, aunque solo sea de vez en cuando más allá de la fecha de su inauguración, y consigan por si mismos información sobre su funcionamiento.
- Que las autoridades conduzcan por las vías interurbanas congestionadas y mal mantenidas para darse cuenta de cuánto les queda por hacer.
Si creemos que todo lo anterior es cosa del otro, que a mí no me afecta, o lo dejamos a la acción / reacción de las autoridades, estaremos cometiendo un irreparable error, y entonces que la suerte nos ampare, porque seremos incapaces de ampararnos por nosotros mismos.
Divulguen estos mensajes, aunque nos cueste la crítica.
Saludos.