Newsletter Mayo 2008
Amaxofobia
¿Ha sentido alguna vez miedo mientras conducía? Sí, es la respuesta lógica y esperada. ¿El miedo que sintió se debió a verse inmerso inesperadamente en un conflicto de tráfico, cómo sentirse amenazado por otro conductor que no respetó su prioridad de paso? Sí, es otra vez la respuesta lógica y esperada. ¿Siente usted miedo cada vez que cruza un puente, o un túnel, o conduce en autopista, o en ciudad, o de noche, etc.? Si su respuesta es no, ni se preocupe, pero por favor siga leyendo. Si la respuesta fue afirmativa pero el temor que siente no le afecta a la conducción, lea este artículo con atención, quizás decida analizar más tarde las causas de esos pequeños temores. Pero si su respuesta fue afirmativa y el temor que siente ante una o varias situaciones de tráfico le produce un efecto paralizante o de rigidez en su cuerpo, o se bloquea mentalmente con dificultades para percibir, procesar, decidir y/o reaccionar ante los estímulos del tráfico, entonces no sólo debe seguir leyendo este artículo, sino que debe sin demora resolver este problema. Usted, muy probablemente, sufre amaxofobia severa.
Muchas personas conocerán o habrán oído hablar sobre la amaxofobia, otros muchos, quizás la mayoría, sea ésta la primera vez que oigan la palabra. Habrá quienes a lo largo de éste artículo creerán que la sufren, otros desecharán tal idea, y otros ya serán plenamente conscientes de que la padecen. En cualquier caso nuestro objetivo con este breve artículo es facilitarles una sencilla información sobre los síntomas más claros con los que se presenta esta fobia, aportarles comentarios que les guíen y les hagan reflexionar sobre cómo afecta a quienes la padecen, mencionarles los riesgos que asumen mientras conducen, y promover la necesidad de consultar a un psicólogo especializado en seguridad vial, si padecen amaxofobia o tiene dudas al respecto.
Qué es la amaxofobia
Amaxofobia es la fobia a conducir un vehículo. Si fobia es el miedo intenso y desproporcionado que una persona siente ante ciertos objetos, animales o situaciones, (por ejemplo ante una o varias de las situaciones que un conductor debe hacer frente en el tráfico), nos enfrentamos a un problema psicológico que finalmente afectará a la seguridad en la conducción de quienes la padecen.
Conducir es sobre todo una actividad mental, efectuada en un entorno en permanente cambio y con toma constante de decisiones. Si conducir es una actividad mental, todo lo que afecte negativamente a nuestra mente afectará finalmente a nuestra capacidad de percibir, procesar, decidir y/o reaccionar a los estímulos del tráfico. En este completo y complejo proceso entre el percibir y el reaccionar se sitúa el problema que genera la amaxofobia, por lo que las personas que sufren esta fobia están siempre expuestas a un mayor riesgo de sufrir un accidente. Aclaremos, asumir un riesgo no significa tener que sufrir un accidente, sólo afirmamos que tienen bastantes más probabilidades de sufrirlo. Informemos sin acongojar.
Una enfermedad desconocida
La amaxofobia es una fobia tan extendida como desconocida. Las cifras publicadas nos indican que un 33% de los conductores españoles sufren, en mayor o menor medida, de estrés y ansiedad antes y durante la conducción, y que el 6% de estos son casos grave (4% de mujeres y 2% de varones, aunque hay quien afirma que muchos varones les da reparo reconocer que la padecen). Es decir el 27% de las personas que conducen sufren una amaxofobia de categoría leve que no les impide realizar una conducción normal o casi normal.
Entre los síntomas más evidentes de quienes padecen de amaxofobia están:
- Angustia excesiva. Todo conductor es una amenaza para su seguridad. El riesgo de accidente es grave e inminente. La conducción es una tremenda generadora de estrés.
- Bloqueo mental. La angustia, el estrés, la sensación de inseguridad produce un bloqueo, imprecisión, confusión, etc. en el procesamiento de la información de tráfico. El procesamiento de la información es involuntariamente incorrecta ya que la imagen que se percibe podría no coincidir con la realidad del tráfico, en consecuencia el cerebro genera una toma de decisión inadecuada que sería la causa real del accidente, aunque la maniobra podría estar técnicamente bien resuelta.
- Agarrotamiento muscular. El temor, la percepción del riesgo excesivo, el pensamiento irracional hacia el accidente inmediato puede generar una rigidez del cuerpo que se traduce en reacciones reflejas más lentas, movimientos más bruscos e imprecisos, etc.
- Otros síntomas comunes son; dolor de estómago, dolor de cabeza, alteración en el ritmo cardiaco y respiratorio, palpitaciones y taquicardias, respiración agitada y entrecortada, temblores de manos, sudoración excesiva, dificultades para dormir, vértigos, etc.
Además la amaxofobia puede generar en quien la padece un profundo sentimiento de incapacidad o frustración por no poder hacer lo que otros hacen sin aparente esfuerzo. Este sentimiento o frustración podría ser cada vez más profundo, si ante su deseo e intención de conducir aparece el miedo que le hace desistir.
¿Merece la pena sufrir todo esto por ponerse frente el volante de un vehículo? Honesta y contundentemente NO. Salvo que nos veamos obligados por razones muy justificadas.
Sería muy largo identificar una a una las situaciones en las que una persona puede manifestar la fobia y sentir incapacidad para afrontar el reto de conducir, pero entre las más comunes citaremos;
- Conducir, como actividad genérica. Esta situación genérica aparecería en los casos más graves.
- Conducir en situaciones de tráfico denso; ciudad, interurbano o en caravana.
- Cruzar un túnel, un puente, carretera muy estrecha, etc.
- Conducir de noche, o en ausencia de luz natural.
- Conducir con condiciones climatológicas adversas; lluvia, nieve, niebla.
- Etc.
Grupos propensos a sufrir esta fobia:
- Conductores noveles que desarrollan, y con el paso del tiempo agudizan, un sentimiento de inseguridad hacia el tráfico,
- Conductores sin la preparación adecuada lo que les hace sentirse incapaces, o con falta de confianza ante el tráfico.
- Conductores tras sufrir un accidente de tráfico, o tras un accidente de una persona de su entorno más próximo.
- Conductores que tras un largo periodo de no conducir se ven obligados a ponerse frente a un volante.
- Conductores que anticipan las reacciones de los demás en un escenario de resultar agredidos y con graves consecuencias.
- Conductores quienes de repente y sin justificación aparente sufren ataques de pánico.
- Conductores que se sienten muy presionados por unos padres o pareja muy exigentes o dominantes.
- Sin olvidar que ciertos conductores podrían tener predisposición psicológica a padecerla.
Pero tan importante o más que identificar que se puede padecer de amaxofobia es saber que ésta fobia se cura, no importa si se padece desde hace años, o se ha recibido un tratamiento sin demasiado éxito. Sólo requerirá de su decisión a tratarse y de su voluntad de concluir el tratamiento.
Nuestro mejor consejo es que se ponga en manos de un psicólogo especializado en seguridad vial, quien le diagnosticará correctamente su caso. Si no encuentra al profesional que reúna estas dos especialidades, entonces asista primero a la consulta de un buen psicólogo, quien le ayudará a recuperar el autocontrol de emociones y temores, a eliminar su ansiedad, e inmediatamente después, o en la fase de la terapia que el psicólogo le indique, asista a formación específica en Conducción Preventiva, donde usted aprenderá a controlar su conducción, independientemente de las acciones de los demás. Entonces usted habrá cambiado su fobia por algo mucho más natural y deseable; el respeto que todos debemos tener al tráfico. Y habrá recuperado sus incuestionables derechos de libertad de movimiento, de estilo de vida, de sentirse más y mejor consigo mismo.
Que realice muchos quilómetros seguros, que siempre vuelva, que nunca se quede en el camino.