Newsletter Julio 2008

Conducir con calor. Alteración de las capacidades y el comportamiento del conductor.


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Nuestro objetivo con este artículo es divulgar los riesgos de la conducción de vehículos a motor en condiciones de calor y las acciones para prevenirlos, a fin de que el conductor pueda efectuar una conducción más segura y confortable. Esta acción se enmarcada dentro de nuestro compromiso de trabajo adquirido como firmantes de la Carta Europea para lograr una reducción de 25.000 muertes por accidentes de tráfico en las carreteras europeas antes del 2.010.

Calor y temperatura son dos conceptos físicos diferentes, aunque estrechamente relacionados entre sí. El Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española define “calor” como la sensación que se experimenta ante una elevación de temperatura, y “temperatura” como la magnitud que expresa el grado de calor de los cuerpos o del ambiente. Estas definiciones, simples y entendibles, nos sirven para los fines de este artículo, permitiéndonos diferenciar el calor de la temperatura.

Es acertado asociar verano y conducción de automóviles en condiciones de altas temperaturas, pero debemos ser conscientes de que en cualquier otra época del año podríamos calentar el ambiente del habitáculo del automóvil con la simple selección de una alta temperatura con el mando de la calefacción, equipo de aire acondicionado o climatizador. Es decir, en cualquier estación del año podríamos poner la misma temperatura ambiente, y el conductor sufrir los síntomas de la conducción bajo los efectos del calor. No obstante, vamos a referirnos casi en exclusividad a la época estival.

Se ha medido, en automóviles sin aire acondicionado o climatizador, que en días soleados la temperatura en el interior de un automóvil en movimiento podría ser entre 5 y 15ºC más que en el exterior. Esta temperatura depende, además de la exterior, de variables como la superficie del automóvil expuesta a la radiación solar, el color exterior y de la tapicería del coche, de la ventilación del habitáculo, si dispone o no de cristales tintados, el número de ocupantes, el calor que estos despidan por el tipo de tejido y el color de sus ropas, etc.

Los conductores debemos saber que cuando la temperatura interior del habitáculo del automóvil supera los 24ºC nuestras capacidades para conducir empiezan a estar negativamente afectadas, independientemente del nivel personal de tolerancia al calor. Las personas que habitan zonas donde se alcanzan altas temperaturas, paralizan o ralentizan sus actividades en las horas centrales del día y las reinician en las horas de menor calor. Si sentimos un calor prolongado durante la conducción deberíamos disponer de la capacidad de actuación preventiva.

Síntomas de calor excesivo

  • Aparición temprana del cansancio.
  • Aparición temprana de la somnolencia y del sueño.
  • Disminuye la capacidad de atención, la asimilación de la información y la agudeza visual con alteración de la percepción de las distancias.
  • Aumento del número y frecuencia de respuestas imprecisas ante estímulos.
  • Reacciones más lentas y descoordinadas.
  • Reacciones más agresivas, bruscas e impacientes.
  • Agrava las reacciones del conductor ante el estrés producido.


Y todo ello posiblemente agravado por una mayor dificultad para descansar y disfrutar de un sueño suficiente y reparador.

Estudios realizados han demostrado que con una temperatura de 30ºC en el interior del habitáculo los fallos del conductor aumentan un 20% y su tiempo de reacción se alarga un 22%, y que la sensación agobiante de calor puede ser causa concurrente – que se da junto a otra – del 17% de los accidentes de tráfico. Con una temperatura de 35ºC los efectos que sufre el conductor son similares a los de una alcoholemia de 0,5 gramos de alcohol en litro de sangre.

Según los datos de la TÜV, Instituto de Pruebas Alemán Independiente, a 90 km/h y con calor un conductor ante una situación inesperada, antes de tocar el freno recorre 41 metros, mientras que “fresco” pisaría el freno 16 metros antes.

El calor también nos hace menos perceptivos, así a 23ºC dejaríamos de ver el 3% de las señales, a 28ºC el 6%, y a 32ºC el 10%. También nos volvemos más agresivos; salidas más rápidas en los semáforos, menor tolerancia con los peatones que aún están cruzando cuando el semáforo se pone en verde, mantenemos velocidades inconstantes, pasamos de una velocidad adecuada a otra inexplicablemente alta o inadecuada, etc.

Lo anterior da una idea del aumento del riesgo de accidente al conducir bajo condiciones de calor agobiante, a pesar de que la automatización de la conducción y la asimilación de sus riesgos como parte de la vida cotidiana pudieran dar una sensación de riesgo subjetivo menor que el riesgo real.

Consejos para minimizar los riesgos

  • El automóvil debe estar en perfecto estado de funcionamiento. En caso contrario anule el viaje hasta solucionar los incidentes.
  • Asegure que el conductor se encuentra en buen estado psicofísico para conducir; ha dormido suficiente, no ha consumido alcohol / drogas, no ha tomado ningún medicamento con efectos adversos para la conducción, no sufre ninguna enfermedad que reduzca sus competencias, no sufre niveles alarmantes de estrés o depresión, etc. En caso contrario, no inicie el viaje hasta que el conductor se encuentre recuperado, o se disponga de otro conductor.
  • No sobrecargue el coche; no más ocupantes de los permitidos, ni bultos o equipaje en el habitáculo. Tanto el conductor como los acompañantes deben sentirse cómodos, no agobiados por la falta de espacio.
  • Planifique el viaje, obtenga información sobre el trayecto a realizar y programe paradas de descanso cada dos horas aproximadamente. Evite conducir durante las horas de mayor calor, aunque por motivos de seguridad recomendamos los viajes diurnos frente a los nocturnos. Si durante el viaje se encuentra cansado, no lo dude, avise si le esperan y duerma todo lo que necesite.
  • Aliméntese de forma adecuada antes y durante el viaje; ingiera comidas ligeras, evite las comidas abundantes y las pesadas. Beba agua o cualquier tipo de bebida refrescante. Tome solo bebidas estimulantes cuando las necesite; por mucho café, té o cualquier otra bebida estimulante o revitalizante que tome sólo le harán el efecto benéfico deseado cuando NO esté bajo los efectos de la misma al ingerirlas.
  • Ni el conductor ni los acompañantes deben consumir ninguna cantidad de bebida alcohólica para combatir el calor, por más que la publicidad sugiera la imagen de un efecto refrescante y saludable. El alcohol no sólo no combate la hidratación, sino que no la propicia debido a sus conocidos efectos diuréticos y a su necesidad de expulsar más líquidos de los ingeridos. Además, como relajante del sistema nervioso central, favorecerá la aparición del sueño en el conductor.
  • Evite fumar en el interior del habitáculo. Fumar es la segunda causa de accidente por distracción en la conducción. Además, los compuestos químicos del humo causarán un mayor cansancio en el conductor.
  • Utilice prendas de vestir holgadas y de fibras naturales, evite la ropa ajustada que oprima al cuerpo. El calzado también ha de ser ligero y cómodo pero ajustado al pie.
  • Utilice gafas solares para protegerse de la radiación solar y de los reflejos, preferiblemente con cristales polarizados. Pero quíteselas en túneles, zonas de sombrías, o en horas de escasa luz solar.
  • Instale a los niños en su sistema de retención; silla, cojín, etc. Haga lo posible para que se sientan cómodos y entretenidos durante el viaje. Evite que exijan al conductor una excesiva atención.
  • Si su automóvil dispone de aire acondicionado o climatizador mantenga una temperatura en el interior del habitáculo entre 19 y 24ºC. Evite que el flujo del aire impacte directamente en el pecho y en la cara. No olvide programar la temperatura antes de poner el vehículo en movimiento, hacerlo en marcha podría distraernos. Si el vehículo ha estado un largo periodo expuesto al sol parado y con las ventanillas cerradas, ventílelo y baje la temperatura antes de iniciar la marcha o en los primeros momentos de iniciada.
  • Las ventanillas deberían ir cerradas. En ciudad evitaremos la actuación de los cacos, y en carretera la entrada de insectos y la consiguiente lucha para echarlos.


External ImagePor último, ni por un instante deje a un niño sólo en el interior de un vehículo expuesto al sol. En los niños, la temperatura corporal sube mucho más rápidamente que en los adultos, y aún no disponen de la capacidad para regularla. Como ejemplo, con una temperatura exterior de 27ºC y tras 50 minutos de exposición al sol el habitáculo interior del coche alcanzará una temperatura de casi 50ºC, lo que resultará mortal para el niño, casi con total seguridad.
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