Tener la razón o evitar los accidentes. Usted decide.

Al empezar a escribir este artículo creo estar metiéndome en un avispero del que no voy a salir ileso, y, sin embargo, siento el deseo y la necesidad de escribirlo por si tuviera la suerte de inducir a la reflexión a alguno de los conductores que sin aparentemente infringir norma alguna del código de la circulación sus hábitos y actitudes en la conducción representan, en ocasiones, conductas de riesgo para otros conductores. Vaya por delante que el único objetivo de este artículo es reducir el número de accidentes a través de la mejora de las actitudes y comportamiento de los conductores.
Es fácil encontrar entre amigos y conocidos conductores que resultaron víctimas en accidentes de tráfico causados por otros, también los encontraremos en hospitales y cementerios. A todos ellos no ser culpables o tener la razón ni les impidió verse involucrados ni ser víctimas. La no culpabilidad y la razón se la concedió una norma legal, y siendo esto importante no les fue suficiente. Cuando se trata de accidentalidad tan importante como encontrar el culpable legal es conocer quién y cómo pudo evitarlo, aprender la lección y aplicarla para evitar nuevos accidentes por las mismas causas.
Es acertada la afirmación de que una sociedad por lo general conduce como vive y se comporta, y la nuestra parece desarrollar una actividad altamente competitiva. Sin embargo, resultará fácil observar que muchos ciudadanos en su día a día parecen confundir la competitividad con la agresividad y la eficacia con hacer las cosas deprisa. Pero no todos los ciudadanos viven ni con la misma competitividad ni con la misma velocidad, algunos lo hacen de más sosegadamente. Wescenlao Fernández Flores nos dejaba un recadito sobre los primeros, los nerviosillos, cuando en el libro El hombre que compró un automóvil, Editorial Anaya, 1938, escribió “Ha llegado el momento de decir que la función de guiar un coche es la más difícil de cuantas puede proponerse a un hombre nervioso…”, pero ¿no habría también que mandar algún recadito a los conductores en exceso sosegados?
Necesidad de formación continua
Por otra parte, tras la obtención del carné de conducir pocos conductores recibirán más formación vial reglada o volverán a tener contacto con el Reglamento General de Circulación, salvo por las campañas de prevención de accidentes o de sensibilización lanzadas por la DGT, las empresas privadas y las organizaciones dedicadas a la prevención de los accidentes de tráfico. Tampoco volverán a tener contacto con el RGC los conductores que tengan que asistir a la formación para la recuperación de puntos perdidos. Es decir, con el tiempo sólo quedará en el consciente de los conductores poco más que la interpretación intuitiva de la señalización vial.
Lo anterior es realmente preocupante, dado que conducir se ha convertido para muchos en una actividad cotidiana y rutinaria, pero que cada año causa en torno a 4.000 muertos y 1.000 parapléjicos y tetrapléjicos. Conducir, para ser cotidiano y rutinario, parece bastante peligroso.
Hay que ser realistas, en la actualidad muchos conductores conducen de acuerdo a una concepción personal de lo que es el tráfico, cumpliendo con las normas básicas de circulación y las trasmitidas a través de la señalización vertical y horizontal, con un profundo desconocimiento del riesgo real, y ocasionalmente con menosprecio hacia los demás usuarios de la vía.
Conductas habituales de riesgo
- Estacionar en vía urbana provocando una zona de visibilidad nula o muy reducida para los otros conductores. Algunos ejemplos; colocación en esquinas de contendores de residuos sólidos urbanos, automóviles, vehículos todoterrenos, furgonetas, camiones, paradas de autobuses, mobiliario urbano, etc.
- Igual que el punto anterior pero en un paso de peatones. Ni el peatón ni el conductor disponen de suficiente visibilidad.
- Estacionar en batería con el morro del automóvil orientado en dirección opuesta a la salida. El conductor, para salir del estacionamiento, deberá maniobrar marcha atrás sin visibilidad o con una visibilidad muy limitada.
- En vías de más de un carril en el sentido de la marcha, circular por el carril izquierdo o central representando un obstáculo para los demás vehículos.
- Circular a una velocidad notablemente inferior a la máxima permitida en vías de un único carril representado un obstáculo para los demás vehículos.
- Acelerar con el propósito de pasar un semáforo ya en ámbar.
- Acelerar frente a un paso de peatones con el propósito de adelantarse al peatón que inicia su cruce o muestra intención de cruzarlo.
- Acelerar en el momento en el que está siendo adelantado dificultando su adelantamiento, aún sin la intención de entablar competición.
- Acelerar y frenar bruscamente al intentar acceder a una glorieta, a la salida de un semáforo, un paso de peatones, etc.
- Realizar maniobras bruscas de cambio de carril o de dirección sin señalizar o con una señalización defectuosamente realizada.
- Invadir el espacio de seguridad dejado entre dos vehículos contiguos en carriles de desaceleración, con circulación saturada, etc.
- Conducir tras haber ingerido estupefacientes, psicotrópicos, estimulantes u otras sustancias análogas que altere negativamente el estado físico o mental apropiado del conductor.
- Conducir sin interrupción durante más de dos horas o dos horas y media. Excepto conductores profesionales con actividad regulada por ley y registrada por tacógrafo que pueden hacerlo durante cuatro horas y media.
- Arrojar a la vía cualquier objeto que pueda dar lugar a incendio o ser representar un obstáculo para los demás vehículos.
- Reducir bruscamente la velocidad al llegar a un radar de control de velocidad.
- Conducir con una temperatura superior a los 24ºC.
- Conducir con los cristales llenos de vaho...
Las conductas o comportamientos inseguros listados favorecen la aparición de situaciones de riesgo, por fortuna la mayoría de ellas terminan en un simple “casi accidente” o “conflicto de tráfico·, pero otras acaban siendo las causas de “accidentes” con consecuencias difícilmente predecibles. ¿Cómo saber cuándo una conducta o comportamiento inseguro terminará siendo un casi accidente o un accidente de tráfico? A priori no se sabe, pero cualquier sistema de prevención de accidentes eficaz debe empezar por evitar la creación de los casi accidente. Además, muchas de las conductas inseguras no están tipificadas como faltas con lo que difícilmente serán sancionadas, es decir no forman parte del sistema “corrector” de paga al tiempo que te enteras.

Todo lo anterior me conduce a la pregunta siguiente ¿no estaremos los conductores necesitando adquirir o ampliar nuestra cultura preventiva y concienciación de seguridad, más que una ampliación de la ya abundante legislación, a veces contradictoria, y casi siempre difícil de conocer por él público en general? Goya, en su boceto “La letra, con sangre entra”, criticaba el modelo de educación, a todas luces defectuosa, basado en la dureza y ejemplaridad de la sanción.
Conclusión
Si una vez obtenido el carné de conducir el contacto con el Reglamento General de Circulación queda a la decisión individual, si como parece lógico con el tiempo llegará a olvidarse una gran parte de su contenido, si el acto de conducir termina por cotidiano convertido en una rutina, si nuestra sociedad es vertiginosa, si además perdemos los papeles y pretendemos ser más listillos que él otro, no vaya a ser que llegue al próximo semáforo en rojo antes que yo, ¿Cuál es la solución al problema del tráfico?
Propongo;
- Recuperar el sentido común en lo referente dar más importancia y prioridad el evitar el accidente que tener razón.
- Evitar crear conflictos de tráfico, con lo que estaremos evitando accidentes de tráfico.
Y ya de paso, sería bueno que los conductores más sosegados tomen conciencia de que una velocidad inadecuada, por baja, es en ocasiones tan peligrosa, como en ocasiones, una velocidad inadecuada, por alta. Seguro que lo verán políticamente incorrecta, pero es una verdad como un templo.
Por favor, tomen el coche sólo cuando sea necesario, y si desea contemplar un paisaje, tener una conversación a través del móvil, introducir nuevos parámetros en el navegador GPS, mantener una charla que requiera de su concentración, interiorizar sus pensamientos para la búsqueda de la solución de un problema, o cualquier otra cosa diferente a la de conducir en condiciones normales, entonces busquen un lugar seguro y paren el tiempo que requiera esa acción, pero evitemos dar motivos a otros conductores, quizás los nerviosillos, a que pierdan la paciencia y entre unos y otros consigamos crear las condiciones perfectas para sufrir un accidente. Si somos parte del problema, también debemos ser parte de la solución.
Gracias y que hagan muchos kilómetros seguros, libres de accidentes.