Newsletter Noviembre 2008


Seguridad Vial en la empresa: Prevención sin Gestión o gestión de la Prevención
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La evaluación de Riesgos del conductor


Ya no es ninguna novedad afirmar que el actual sistema de evaluación de riesgos (Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales) apenas contempla la evaluación de los riesgos de la conducción profesional, y aún menos en aquellos puestos de trabajo en los que conducir, aún siendo parte importante de la actividad laboral, no es la actividad principal del trabajador.

La formación no es suficiente

Alertamos a los gerentes acerca de las insuficiencias en las que podrían incurrir si consideraran que la simple disponibilidad de formación y entrenamiento para sus empleados es suficiente para lograr y mantener un buen nivel de seguridad en la empresa. Y son muchos los que así deben de pensar, o al menos son muchos quienes a eso parecen limitarse.

En Prevensis disponemos de experiencia en este campo, por lo que con lo dicho en el párrafo anterior no creemos distanciarnos de la realidad, y además nos permitimos afirmar que es aún pequeño el número de empresarios que voluntariamente acometen la identificación de los riesgos específicos de la conducción de sus empleados, y menos aún los que consideran la probabilidad del accidente “in itinere” como un riesgo que deberían para prevenir para evitar la ocurrencia del accidente de tráfico. No obstante, este vacío va siendo poco a poco eliminado por la implantación de sistemas de gestión más completos que la simple evaluación de riesgos durante la conducción.

No afrontamos en este artículo el análisis acerca de si los empresarios realizan o no la obligada evaluación de riesgos en el puesto de trabajo de los conductores, si llevan o no a cabo las revisiones periódicas de las evaluaciones, o si ejecutan o no los consecuentes planes de mejora. Esta tarea de control deben realizarla los inspectores territoriales, o la figura en quien caiga esa competencia. Pero sí es cometido de este artículo indicar que resulta muy difícil acertar con el adecuado modelo formación y entrenamiento de conductores sin tener perfectamente documentado el origen y la evaluación de los riesgos propios del puesto de trabajo.

Analicemos el siguiente ejemplo; dos conductores de la misma empresa, el primero realiza viajes de largo recorrido, mientras que el segundo se mueve por un entorno urbano, suburbano o periférico. El primer conductor, entre otras, debería recibir formación orientada a la identificación de los síntomas de la fatiga y el cansancio así como comprender y saber aplicar las estrategias de emergencia para combatirlos, mientras que el segundo conductor la formación debería estar dirigida las causas de aparición del estrés durante la conducción, así como a comprender y saber aplicar las estrategias que evitarían su aparición y a su control. Diferencias sutiles, pero acertadas por necesarias para evitar accidentes.

Entre las escasas opciones que un empresario suele disponer para cumplir con el requerimiento legal de evaluar los riesgos en los puestos de trabajo de sus conductores, los hay quienes deciden realizar la evaluación de los riesgos y desarrollar sus acciones derivadas, es decir ajustarse a la norma legal. Y los hay quienes deciden implantar un sistema de gestión de seguridad en el transporte ajustado a sus necesidades, bien como sistema independiente o bien integrando las normas de seguridad en el transporte en el Sistema de Calidad ISO.

Sistemas de gestión de la Seguridad Vial

En cualquiera de los dos últimos supuestos, un sistema de gestión de seguridad en el transporte definirá, entre otros, los tres siguientes elementos:

a) Identificación y evaluación de los riesgos en los puestos de trabajo.
b) Formación y entrenamiento de conductores y resto de empleados.
c) Nomas internas de operaciones.

Elementos imprescindibles para una gestión de riesgos sólida y coherente.


No obstante lo anterior, aquellos empresarios que hubieran decidido llevar a cabo sólo la evaluación de riesgos, sin disponer de un sistema de gestión de seguridad en el transporte, también dispondrán de la oportunidad futura de desarrollar e implantar su sistema de gestión de seguridad en el transporte, pero si su desarrollo parte del resultado de la evaluación de riesgos, les podría resultar tan duro, zigzagueante y les requerirá tanta energía como nadar contracorriente en aguas bravas.

Trabajo mutidisciplinar.

Decidir el ámbito y los elementos que deben configurar el sistema de gestión de seguridad en el transporte de una empresa, requiere del trabajo metódico de un equipo multidisciplinar conocedor tanto de las necesidades reales de la empresa como de las guías y recomendaciones del modelo de sistema seguridad que desean implantar.

El resultado, para el caso del elemento de Formación y Entrenamiento, debería ser un programa aplicable para todos los empleados, sin exclusión de ocupación y nivel en la empresa, ajustado a las necesidades reales, y soportado por las normas internas que garanticen la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.

Aseguramos que se puede conseguir un buen nivel de conocimientos y entrenamiento si disponemos de un buen programa educativo dentro de un sistema de gestión de los riesgos en el transporte, pero ponemos en duda que logremos que el conocimiento y entrenamiento adquirido por los empleados pueda ser eficaz y permanentemente aplicado en su puesto de trabajo si la formación y entrenamiento no es pieza del puzle del sistema de gestión de riesgos.

Los objetivos.

Por último, no perdamos de vista que entre los objetivos que se persiguen con la implantación y mantenimiento de un sistema de gestión de riesgos en el transporte están; reducir los costos por accidentes, reducir las paradas en la producción, mejorar el ambiente laboral, reducir los índices de accidentalidad, etc., y la probabilidad de alcanzar, mantener y mejorar estos objetivos están más en la mano de quienes gestionen los riesgos de forma sistemática, que de aquellos quienes actúen simplemente para obtener el suficiente de la norma legal.

En resumen, los empresarios de transporte de viajeros y mercancías disponen en la actualidad de diversos modelos de gestión de los riesgos propios de su actividad que les proporcionarían niveles de seguridad superiores a los obtenidos por el cumplimiento de cualquier mínimo legal.

No hay duda que la gestión de un programa de riesgos en el transporte es más complejo que la simple evaluación de los mismos y la definición e implantación de un plan de acción, pero los beneficios a conseguir con la primera acción serían muy superiores a los conseguidos con la simple evaluación. Si su caso se ajusta al perfil de empresa que tras satisfacer lo legalmente requerido sigue teniendo un indeseado e injustificado número y frecuencia de accidentes, así como altos costos – pérdidas – por la accidentalidad, ni lo dude, es el momento de emprender la gestión de riesgos en el sentido amplio de la palabra.

Nosotros le podremos ayudar, pero otros también. Lo importante es la seguridad de sus empleados y la de usted mismo.
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